Aldeanos Digitales - Vivir y trabajar fuera de la ciudad

3 grandes principios que descubrimos al romper el molde

En: La Guía

Tengo que confesar que además de tenerle miedo a las arañas, temía empezar a escribir este blog. Pensé mucho en que podía decir, en qué podía ser interesante, en que hay cosas más interesantes, pero finalmente me lancé a este pequeño abismo de palabras. Con las manos un poco sudorosas, con la garganta seca y con un poco de – ¿y qué tal si funciona? –

La verdad es que todos somos pequeños universos, llenos de historias, de tejidos que se entrelazan y se transforman, siempre estamos encontrándonos, descubriendo nuevas perspectivas, caminando en este celoso mundo de regalos ocultos, la palabra es uno de esos valiosos regalos.

Hace un año, estaba en Bogotá (Colombia), sentada frente a un escritorio, en una oficina con poca luz, migrando contenidos web, jejeje no suena muy interesante… mientras, como miles de personas, pensaba que tenía muchos sueños y que no me llenaba estar 8 horas diarias, durante 5 días a la semana vendiéndole el tiempo a otro, aportando a construir sueños ajenos y dejando que la vida vaya pasando sin mayor novedad. Entonces imaginarán cómo me sentía, ahí, Bogotá – Colombia – oficina oscura. Con Santiago (mi novio) conversamos mucho sobre eso, duramos horas, días, semanas de tintos, cigarrillos, cervezas, risas, llanto y miles de conclusiones que finalmente se hicieron realidad.

Primer principio: la intención moldea la realidad

Yo no lograba entender muy bien esta frase cuando Santiago me la dijo. Pero poco a poco, los dos fuimos dándole forma a ese principio.

¿En qué consiste? La intención empieza cuando después de meditar, masticar, digerir, darle vueltas y abotonar una idea, empiezas a tener la intención de cumplirla. Tu mente empieza a proyectarla, luego poco a poco esa proyección va moldeando tu realidad a través de una sucesión de hechos. Sé que suena a conferencia motivacional, pero en realidad es más sencillo. Querer hacer lo que sueñas.

¿Con qué soñábamos?

Tener un estilo de vida divergente, tranquilo, sin presiones, sin problemas digestivos, ni estrés, ni gastritis, una mejor calidad de vida, pasar de piloto automático a pilotear nuestra vida en modo 100% manual.

Segundo principio: definir qué es lo que te hace feliz

Bueno, la felicidad no es un estado constante. No llegas a la felicidad y te mantienes ahí todo el tiempo. Se compone de pequeñas cosas, momentos, sueños.

Nosotros empezamos identificando lo que no nos hacía felices: una vida de oficina, 5 días a la semana de trabajo, una casa grande, un carro, hijos, matrimonio. Así que con esto claro, lo que queríamos se veía más claro; qué tal si cambiábamos todo esto por una vida en el campo, trabajando digital, pero independientes y con más libertad, una casa pequeña, 6 gatos, 5 perros y miles de proyectos que queremos cumplir.

Tercer principio: manos a la obra

Así que para inicios del año pasado (2014) renunciamos a nuestros trabajos y nos mudamos a una finca en el campo. El pueblo se llama Guasca y la vereda donde vivimos se llama flores, es un lugar inspirador. Meses atrás empezamos a construir una «Tiny House» muy artesanal pero bastante cómoda donde vivimos hoy en día, más adelante podrán conocer en nuestro blog los detalles de este proyecto, si deciden tomar el reto de seguirnos!

Por ahora, bajo esos tres principios, aquí estamos, para contarles que sí se puede soñar, que se puede «romper el molde» y que no solo venimos a sobrevivir, se puede supervivir!

 

¿Y la foto de este post? me gustó la idea de que el lugar más íntimo termina siendo el WC, donde uno puede filosofar e incluso sacar buenas conclusiones. Aldeanos Digitales y este artículo son un espacio muy íntimo también  😛

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