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3 ideas para que mandar todo a la mierda sea rentable

En: La Guía, Opinión

“A la mierda todo” es una frase que repetimos con frecuencia, sobre todo los viernes. Sin embargo lo que puede parecer un minúsculo grito de rebeldía e independencia con el tiempo se vuelve algo serio, y de repente la idea de irse a la mierda no resulta del todo descabellada, de hecho (si le echa números) puede ser más rentable. No porque gane más, sino porque va a gastar menos.

Ya no recuerdo bien lo que sentí cuando lo hice pero claramente no fue un impulso, como sí recuerdo bien a varios colegas de trabajo que lo hicieron por impulso y regresaron a los pocos meses a trabajar porque “recibieron una oferta que no podían rechazar”, lo cual es muy positivo ya que no es fácil volver al medio corporativo después de retirarse.

En lo personal hubiera sido más cómodo hacer lo mismo, pero cuando decía que me iba a la mierda un día de estos lo decía literalmente.

Pero siendo sensato no tengo alma de ermitaño ni de Amish así que junto con mi novia y cómplice de bueno recuerdos terminamos viviendo a solo 3km del pueblo. Digamos que para efectos de este artículo esto es la mierda en el mejor sentido de la palabra, y ya que estamos aquí y sobrepasamos el umbral de adaptación al campo y sus contrastes, les compartimos 3 conceptos de negocio que pueden funcionar muy bien considerando que va a estar lejos de la ciudad, de la oficina y sobre todo de las fuentes de ingresos.


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Crear un lugar para vivir de manera permanente y crear espacios para hospedaje temporal.

La verdad es que para convivir en comunidad toca hacer muchos cambios, sobre todo propios. Si usted no es de ese estilo (porque no es el mío) dedíquese a construir un lugar donde se sienta mucho más cómodo que en la ciudad y después diseñe una experiencia para que otros vivan el mismo nivel de comodidad, solo que por períodos cortos. Hoy en día las ciudades suelen drenar el tiempo y la salud de sus habitantes, de manera que muchas personas buscan y pagan por encontrar lugares fuera de la ciudad para descansar.

Por cierto:No tiene que construir una Tiny House ni nada de eso, construya lo que sea que lo haga feliz, que no le cueste mucho y que no altere mucho el entorno. Todo es cuestión de ego.


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Aprender del entorno, aplicarlo en su vida y compartirlo (por una pequeña cantidad de dinero)

Existen muchísimas cosas que no se aprenden en la academia y la vida en el campo es una fuente sorprendente de conocimiento. Si a usted le apasiona hacer fuego, obtener agua o reparar y construir cosas el campo es un laboratorio inmenso para adquirir estas habilidades, aunque igual le va a tocar así no le guste porque no hay nada pre-fabricado para su comodidad.

Este conocimiento es muy valioso y seguramente hay personas a quienes les interesa aprender viviendo, así como actividades como el Yoga, el arte, el senderismo, etc. Ese lugar que lo inspira a crear cosas nuevas seguramente inspira a muchos más, solo que ellos tienen que pagar la entrada y el curso para aprender a hacerlo.


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Existen dos tipos de productos: Los que cuentan una historia y los que importan de China

Es probable que si le gusta esta idea también le guste contar historias, porque lo mágico de crear cosas con materiales locales (madera, piedra, hojas, etc.) es que quien las compra se lleva un pedacito del lugar donde se crearon y una historia de quien las creó. Este tipo de productos artesanales y rústicos tienen un valor mucho más alto que su precio, y quienes los compran cuentan con el tiempo para apreciar todo esto, así como usted cuenta con el tiempo para fabricarlos. Y claro, está la competencia de los muebles y accesorios “vintage” que venden por montones en los almacenes de decoración, pero quien los compra tampoco tiene ni tiempo ni ganas de ir “a la mierda” a comprar los suyos. Digamos que no es su cliente.

Las oportunidades e ideas de negocio alrededor de estos tres modelos son tantas y tan grandes como sus deseos de “irse pa’ la mierda y hacer las cosas como le dé la gana”, que a final de cuentas es lo que uno busca cuando la rutina, el trabajo, las obligaciones y las aspiraciones colapsan de vez en cuando y al mismo tiempo.

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