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¿Conoce el término «analfabetismo ambiental»?

En: Opinión

El analfabetismo ambiental es una de esas características del inconsciente colectivo que no nos enseñaron cuando éramos niños porque no parecía necesario, pero que actualmente presenta un riesgo cada vez mayor para la sostenibilidad de la humanidad como la conocemos.

En general el analfabetismo ambiental cubre una serie de hábitos que tenemos respecto al manejo de los recursos y el entorno, pero no tenemos una idea clara de su impacto.

«Qué tal como dejaron la playa, la comunidad debería hacer algo» – «A mi qué hp trabajo bien duro es pa’ darme gusto» – «Yo recogería lo que más pueda pero me voy mañana y tengo que aprovechar». Frases y reflexiones que podemos escuchar cada año en temporada alta, ¿O no?

Que en la mayoría de los casos es bastante negativo, y pareciera que al dejar una «basurita sin querer» en la playa o cortar cualquier tipo de arbusto para hacer una fogata realmente no estamos haciendo mucho daño. El problema es que por ser un efecto colectivo la suma de todos estos pequeños hábitos en masa generan resultados simplemente desastrosos.

Voy a dar un ejemplo interesante con lo que voy a escribir a continuación para entender la importancia de respetar el entorno y crear colectividad desde lo individual:

El analfabetismo ambiental se manifiesta cuando en una situación de impacto ambiental se juntan un hippie y un ñero que llevamos dentro, opinan sobre el tema y abandonan la escena sutilmente.

Digo Hippie porque nos afecta, y ñero porque como no es nuestro, pues paila. Y así sucede en muchísimos lugares, y cada vez con mayor frecuencia debido al desarrollo acelerado y el Fashion del ecoturismo en lo últimos años. No digo que esté mal, pero el 90% de la sostenibilidad de cualquier entorno no urbano depende de la forma en que interactuamos con él, y en este punto exacto es donde encontramos el analfabetismo ambiental.

¿Cómo se puede reducir el analfabetismo ambiental?

Pues aprendiendo las letras y leyendo, del mismo modo en que aprendimos a leer y escribir. Cuando entendemos nuestro entorno como un lenguaje empezamos a descubrir una cantidad de detalles que nos sirven para comprender principalmente nuestra función como seres humanos y nuestro impacto negativo o positivo cuando lo ocupamos.

Las ciudades son sistemas y estructuras robustas diseñadas para soportar lo que los seres humanos «civilizados y digitalizados» producimos día a día, pero al salir de la ciudad el grado de fragilidad de los entornos naturales es sorprendente, sin mencionar las consecuencias negativas cuando visitamos el hogar de los verdaderos habitantes (la flora y fauna) del lugar.

Quise hacer esta corta y cáustica reflexión para que la próxima vez que quiera hacer un plan ecoturístico recuerde que vale la pena reconocer el entorno y analizar hasta dónde el «plan de aventura» pone en juego el equilibrio del lugar para que usted y otros cincuenta detrás suyo se puedan divertir. El simple hecho de adquirir conciencia sobre este hecho es el primer paso para reducir el analfabetismo ambiental.

No vaya a ser como un personaje extranjero que me salió con que «es que la gente aquí me TIENE que tratar muy bien porque hablo inglés» cuando como persona era un analfabeta en español y un ñero. Internacional.

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