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Aprendiendo a fracasar

En: La Guía

Este tema va a dar para varios posts porque puede ser difícil de digerir, y pues para que haga efecto (es decir para que pueda aplicarlo si le parece que tiene sentido) se necesita tiempo.  Y pelotas.

Porque el éxito y su archi-enemigo el fracaso, aparte de no ser opuestos nos los han «embutido» de tantas formas diferentes y por tanto tiempo, que le apuesto que no podrían definir ninguno de los términos en una sola  frase, a pesar que vivimos casi que en función de alcanzar el éxito y evitar el fracaso.

«Lo opuesto al éxito no es el fracaso, es no hacer nada.»
La verdad es que la versión standard del éxito en lo personal me parece aburrida y la del fracaso ridícula por dos razones: el éxito convencional (tener mucho dinero, suerte y lujos) solo tiene sentido cuando los demás lo reconocen, y el fracaso por su parte le recuerda uno lo desagradecido que es con la vida porque «mire que tiene salud, gente que lo estima, es muy bueno en lo que hace» y uno quejándose por pendejadas.

Porque claro, si nadie reconoce eso tan bueno que está haciendo, usted no se da cuenta del éxito que está logrando porque simplemente está haciendo las cosas a su modo y ya; el reconocimiento (en especial cuando se hace público) es la forma de establecer una referencia que le indica a usted que de ese bus no se debe bajar, y le indica a los demás que a ese bus es que se tienen que subir.

El fracaso por su parte es una situación parecida pero en la dirección inversa. Comienza con un evento que le confirma que en efecto «la cagó», e inmediatamente se activa su camión de bomberos interno para atenuar o apagar los efectos de dicho fracaso, que varían dependiendo de la situación. Una vez alcanza a reconocer un poco hasta dónde llegó el asunto busca un lugar o un momento donde pueda reflexionar y colapsa, lo cual es completamente normal porque es la forma en que se enfrenta lo que usted pensó que estaba haciendo bien y lo que sorprendentemente salió mal; porque sino no colapsa no se llama fracaso sino aprendizaje y lo que está haciendo es un «show» de algo que sabe que podía fallar. El hecho de entender el fracaso como una variable más en el camino de lo que usted quiere lograr, le quita de inmediato todo el drama que acompaña el hecho de reconocer que las cosas no le salieron como pensaba, y más bien le muestra un panorama realista de «cuándo» lo va a lograr con base en lo que acaba de aprender de la situación. Que obviamente no va a ser ya porque la acaba de cagar.

O en una definición más formal, de 10 posibles caminos para llegar el resultado que usted quería justo tomó una trocha en vez de la autopista, así que le quedan 9 rutas más para llegar al resultado esperado. Y lo digo así porque justo en esos momentos donde uno está pa’ recoger con cuchara le llegan esas frases de cajón de «atrás ni para coger impulso» o la de «el que persevera alcanza» y hasta le sale en su muro de Facebook un post con cualquier personaje histórico de fondo y una frase de esas «que le llegan». Pues claro que le llegan, ¿no ve que está completamente dispuesto a aprender? o lo terminan de fregar hasta que se canse de sentirse tan Emo y comience de nuevo, con el mismo proyecto fracasado o con otro. E incluso (para que vean el potencial que tiene el fracaso), si está tan enranchado en quedarse ahí y nomás contarle a la gente, con esa ilusión desgarradora la historia de lo que pudo ser esa idea que se le acaba de caer, que hasta le termina ayudando. Hasta en el punto más bajo, sin ganas y sin recursos, el fracaso acaba siendo productivo, ¿sabe por qué?

Porque es completamente suyo.

Y porque como los seres humanos que somos actualmente, estamos programados para producir: Producimos familias, dinero, deudas, basura (sobre todo basura, infelizmente). Pero también producimos ideas que eventualmente pueden convertirse en el combustible para todo lo demás, con lo cual lo opuesto al éxito no es el fracaso; es no hacer nada. O dejar las ideas en la cabeza y convertirlas en sueños y aspiraciones, que viene a ser como lo mismo porque nadie puede sacarlas de su cabeza y hacerlas una realidad colectiva, excepto usted mismo.

Ahora que conoce el inmenso potencial del fracaso, ¿está dispuesto a aprender?

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