Comportamientos extraños después del confinamiento

En: Opinión

Después del confinamiento parecía que todo podía volver a la normalidad pero no; aparte de la situación social que atraviesa el país he notado cambios «interesantes» en las personas que vienen a visitarnos para descansar del caos de la ciudad que afortunadamente no son para preocuparse pero siguen siendo un poco raros.

Si usted ha sentido cambios en sus hábitos después del confinamiento es importante que busque un momento y espacio adecuados para reconocer estos hábitos y dirigirlos para que tengan algún efecto positivo y/o productivo, de lo contrario puede estar actuando como un idiota y nadie le va a ayudar a solucionarlo de buena manera.

Después del confinamiento | Aldeanos Digitales

Después del confinamiento llegan diciendo «Vengo a desconectaaarmeee» y me dejan esto.

Después del confinamiento estamos produciendo mucha más basura

Si en su trabajo o en su casa no tiene que recoger basura parece que no ha habido ningún cambio, pero cuando llega el día de botar basura la situación es desconcertante. Digamos que el confinamiento nos obligó a centralizar en nuestra casa toda la basura que dejamos en distintas canecas por la ciudad en un día normal, yo creo que lo que se perdió es la conciencia alrededor del consumo y desperdicio después del confinamiento y se percibe como que merecemos el derecho a excedernos porque estuvimos guardados mucho tiempo.


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Las puertas y las cercas son herramientas para delimitar espacios. Cuando encuentre una puerta cerrada recuerde que para abrirla debería ser invitado.

El tema con las puertas: Parece que después de confinamiento no aceptamos que hay límites.

Antes del confinamiento había uno que otro evento aislado donde alguien sin querer entraba a un predio ajeno y advertíamos siempre sobre no cruzar cercas o portones de otras fincas por preservar la seguridad del sector. Después del confinamiento he notado una actitud muy particular frente a las puertas en particular, y es que si está abierta entran y si está cerrada ¡La saltan!

Yo entiendo que hemos estado confinados y queremos sentir de nuevo esa libertad que tuvimos que sacrificar por la pandemia; pero el territorio tiene límites y cuando alguien coloca un cerco o una puerta es para proteger lo que sea que esté después de ella. No había caído en cuenta de esto de las puertas hasta que alguien me preguntó sobre qué había construido en las últimas semanas y le dije «pues puertas porque parece que se nos olvidó que hay que pedir permiso».


Después del confinamiento nos volvimos un poco más neuróticos

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Y puedo comenzar hablando de mi como el mejor ejemplo. Después del confinamiento me siento menos tolerante a ciertas cosas (como el ruido, la percepción de inseguridad, la arrogancia, etc.) y bueno, digamos que la vida me ha puesto varios retos fuertes en los últimos meses que ayudan bastante a sentirme neurótico y medio paranóico. Lo que pasa es que pensaba que era yo nomás hasta que empecé a verme reflejado en la actitud de otras personas y pensé «Bueno, es que finalmente todos tenemos razones de peso para estar así.»

Pero en este punto (y por eso me puse como ejemplo) es donde recomiendo a quienes estén sintiendo lo mismo que no lo eviten porque sin duda es la forma en que algunas personas compensan el impacto de situaciones difíciles pero sí que aprendamos a dirigir estas emociones hacia un camino productivo o al menos que no afecte a los demás. Todos tenemos el derecho a sentirnos mal pero nadie se merece aguantarnos en ese estado.

«Porque cuando mueres no sientes tristeza ni mal genio, y existe una constante sensación de tranquilidad porque no tienes que preocuparte por los demás mientras ellos sufren por ti. Lo mismo pasa cuando eres un imbécil.»


– Lo saqué de un meme.