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Desmoldando frases de cajón: «la vida en una maleta»

En: La Guía

La verdad es que hay muchas cosas interesantes que se aprenden de frases simples. Recordaba que hace años (al menos más de 10) cuando no teníamos tantos canales de información ni redes sociales para redimir nuestros sueños y frustraciones, estas frases se encontraban con cierta gracia en lugares inesperados como en los muros de la calle, en fragmentos de libros o hasta en esos libritos que venden los comerciantes informales en los buses. Pensaba yo que con tanta sabiduría por ahí regada (además que ya uno le puede poner fondo, tipo de letra y efectos varios a la frase) y de tan fácil acceso, quizás el impacto del mensaje se ha perdido un poco porque seguramente llegará uno nuevo dentro de diez minutos, o porque sabemos que el que lo publica seguramente no lo aplica. Como sea, yo me puse -de puro ocioso- a hacerle caso a algunas frases e imagino que por hacerles caso es que terminé aquí escribiendo sobre el tema y tratando de no volverme rancio y criticar con la prudencia que ustedes amigos lectores se merecen.

Dentro de las muchas frases, y asociándolas con esta tendencia reciente de mandar todo pa’l carajo e irse a viajar por el mundo en señal de rebeldía corporativa y redención potencialmente espiritual, recordé esta que dice algo así como «lleva tu vida en una maleta» palabras más, palabras menos. Y me pareció un concepto bien interesante porque más allá de lo que representa dejar atrás las cosas que uno no necesita, que la vida está en las historias más que en los objetos y todo eso, se me hace interesante la portabilidad que tienen como «todo» hoy en día gracias a la tecnología y concluí que si todas las vainas que uno acumula en su casa representan lo que hace en su vida pues lo que le quepa en una maleta viene a ser como si tuviera una versión de la vida misma en una USB.

Y claro, ya siendo portable la cosa dan ganas de viajar porque pa’ qué la maleta entonces, ¿no?. Como viajar, o digamos «transmitir desde otro lugar del mundo» hace parte de nuestros proyectos a mediano plazo me puse el otro día a pensar en eso, en cómo sería esa maleta en la que empacaría mi vida para llevármela a donde sea, y esto fue lo que encontré:

Ropa

Llevo lo que me permita contrarestar el frío, el calor y la lluvia, más una pijama. Asumiendo que voy con presupuesto y un plan para mantenerlo en el largo plazo sale mejor llegar, comprar ropa en el área civilizada más cercana y donarla o cambiarla por otra cosa a la hora de cambiar de destino; con eso estrena con frecuencia, le puede hacer la vida muy feliz a alguien que la necesite y le quita bastante peso a su maleta (porque una cosa es cuando la empaca seca y planchada y otra cuando le toca guardarla mojada y a las malas).

Supervivencia

Ya que le sobra espacio piense en qué necesita para sobrevivir en esos lugares donde la naturaleza opera a su manera, y en la que los humanos modernos somos bastante incompatibles. Lo que he descubierto es que si tiene forma de beber agua limpia, prender fuego y desinfectar heridas tiene usted «moral» para sobrevivir en condiciones poco favorables. Por otro lado es importante contar con herramientas para resolver situaciones sencillas (cortar cuerdas, clavar estacas, destapar botellas, abrir latas) que por lo general ya vienen en formatos «todo en uno», o sea que un solo apartico viene con todas estas herramientas al estilo navaja suiza.

La oficina

Este punto es bien interesante. Dentro de los experimentos que hemos realizado aquí en el Laboratorio queríamos ver en qué porcentaje es posible trabajar sin necesidad de un computador (o de un sistema operativo para ser precisos, diga usted Windows o Mac OS) y encontramos que el 95% de las tareas propias de producción digital (diseño, redacción de contenidos, publicación en redes sociales, gestión de Emails, producción de música, producción de prototipos, ilustración) se pueden hacer desde un iPad. Sin embargo lo más importante no es eso, sino que un iPad consume muy poca energía eléctrica (alrededor de 10w), con lo cual se puede cargar con un pequeño cargador solar. Y hablando de cargadores…

La electricidad

El problema que puede representar una fogata en medio de la nada es que el clima puede convertirla en un caso perdido o en un incendio forestal. Hoy en día existe cualquier cantidad de aparatos de iluminación a base de energía solar que puede cargar en el bolsillo, e incluso adherirse a la maleta para que carguen lo que necesita mientras camina.

Obviamente la carpa no se puede quedar atrás, pero fíjese que al pensar en la función de las cosas parece que la vida no fuera lo que uno carga en la maleta sino lo que va a vivir mientras la carga. En nuestro caso creo que no es tanto «la vida en una maleta» sino «el presente en una mochila», lo cual de entrada la hace bastante liviana y con suficiente espacio para guardar sobre todo, historias.

Y recordé también que hace algunos años esta mochila parecía más bien un container, más por lo pesado que por lo grande.

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