Aldeanos Digitales - Vivir y trabajar fuera de la ciudad

Historias: El mejor negocio de mi vida por Tatiana Acevedo

En: Inspiración

Podemos narrar mil historias en cualquier lugar pensando con certeza que muchas narraciones extraordinarias pudieron haberse fecundado por la erótica conexión entre una mesa, un cigarro, una hoja, un poco de luz y por qué no, algo de licor; o en un parque bogotano plagado de arabesques de tanto ruido en el aire; en un café solo como un hongo si, pero acompañado de un buen tinto con creme brulé de la séptima.

El caso es que uno está ahí, donde sea, intacto como pudiese ser una montaña, sabiendo de la energía que guarda, del movimiento de sus capas a punto de estallar; cada fraccionamiento sería una frase, una conjetura, un relato suicida de qué se yo, 295 páginas.

«cada lugar tiene lo suyo y creo que Guasca es el mejor lugar para mi en el mundo, es que es todo: es la simetría del verde, sus formas y sus tonos (¿ha pensado cuántos tonos de verde puede llegar a ver en un parpadeo?), la cantidad tan impresionante de pájaros fotogénicos que me han mostrado su pluma mas diminuta.»

Ahora, para escribir la experiencia de unos días en Guasca se necesita un poco más de muchas cosas: síntesis, porque sería interminable el acto heróico de narrar la maravilla del bosque y el parche; kleenex, para limpiar los rezagos de la nostalgia e innegablemente de la risa; Agilidad, no se pueden escapar los detalles; fuerza, hay que escribir varios tomos (cinco por noche), ya explicaremos esa parte.

Bueno, la cosa es que este primer tomo es mi primera ofrenda para el mejor trueque de la vida. Afortunada o desafortunadamente ir a Guasca para mí es como un escape de la ciudad. El trabajo, el caos y la farra están bien, tienen esa poesía atractiva, pero terminan saturándote de algo de ceguera. Si algo tenemos es esa inquietud por los espacios, por estar en ese lugar que nos haga sentir felices y bueno, cada lugar tiene lo suyo y creo que Guasca es el mejor lugar para mi en el mundo, es que es todo: es la simetría del verde, sus formas y sus tonos (¿ha pensado cuántos tonos de verde puede llegar a ver en un parpadeo?), la cantidad tan impresionante de pájaros fotogénicos que me han mostrado su pluma mas diminuta, es la risa de Tati, los apuntes de Santi y la genialidad de sus padres. Mejor dicho, venga y le presento al parche.

Artífices de la Montaña

Tatiana Medina y Santiago Cajiao son los culpables de todo esto, son mis fugitivos favoritos, son unos artesanos de los medios digitales, caminantes de senderos poderosos, constructores de lugares increíbles que aparte de todo tenemos la fortuna de conocer. Tienen ideas grandes y una de ellas retumbó en mi cabeza con fuerza y persistencia y fue la de “AdiosCity” que es algo así como: únase al combo y aprenda cómo vivir fuera de la ciudad y no morir en el intento. Yo la verdad me armé de valor, cuadré tiempo en el trabajo, desempolvé la carpa, atravesé la ciudad, estación de la 72:

– Vecino ¿dónde salen los buses a Guasca?
– Aquí nomasito
– ¿Cuánto vale?
– 6.500
– Me deja en las termales de Guasca por favor?….

Bueno, y ¿qué tal si?…

Digamos que cambiar dos horas de trancón por una hora de viaje a Guasca es una excelente decisión. Aparte de conocer la casa de Santi y Tati en medio de una acogedora montaña con petroglifos incluidos, es sentir la energía del lugar.

Imagínese construir su casa de tal forma que sea autosostenible, ecológica, acogedora y con cobija pal que quiera quedarse. En realidad es un tejido entre un lugar maravilloso, gente inspiradora y mucha mucha carreta para hablar. Jamás en la vida había tomado tanto café ni había visto tanta improvisación en la cocina, tanto arte con madera ni tantas estrellas en el cielo y aquí debo aceptar mi histrionismo al gritar de ver tantas estrellas fugaces pasar y dejar su huella un largo tiempo.

Los lugares son especiales por la historia que dejamos en ellos y en realidad esta experiencia pudo haber sido en mil partes a la vez, pero pensar en poder cambiar la agitada vida de la ciudad por una dinámica donde siempre hay algo que crear es realmente seductora. Es como trabajar en su empresa ver que todavía le queda un buen y suculento pedazo de día para escribir, construir, caminar, reparar autos del 79, recordar que los amigos son cómplices de mil ideas y entonces todo estalla: proyectos, imágenes, arte culinario, aviones a control remoto construidos en casa (Kike, eres un éxito) risas, amistad, fotografía, cine, perros nadando, vino, ovejas consentidas, mate, tinto y un camino por repetir mil veces. El precio: 5 artículos para el blog de “Aldeanos Digitales” por una noche de hospedaje y buen parche (o buscar el lugar por Airbnb); nunca me sentí con tanta capacidad de pago en la vida.

Si sumercé de verdad no ha ido, no lo piense mil veces, por ahí dice la película: “Lo único más imposible que quedarme era irme”, yo me quedaré pensándolo y conspirándolo seriamente y mientras tanto volveré a endeudarme en artículos y noches.

A %d blogueros les gusta esto: