El poliamor desde lo masculino

En: Opinión, Revoluciones colectivas

El poliamor es un tema tan delicado que lo voy a escribir con pinzas, en especial porque soy hombre y siento que cualquier afirmación puede sonar pretenciosa.

Y a su vez es interesante escribir sobre poliamor desde lo masculino, porque si buscamos la igualdad de género deberíamos poder abordar estos temas de manera objetiva, sin pretenciones ni privilegios.

O el arte de defender o creer en una idea independiente de que me convenga. El poliamor en definición es la «libertad» o «aprobación» para tener más de una relación amorosa, que comienza con el visto bueno (imagino) de la pareja y con el tiempo de la sociedad.

Sobra decir que culturalmente no estamos ni cerca de prepararnos para incluir la relación poliamorosa dentro de los pilares de una sociedad tan conservadora.

Y vale la pena preguntarse si se trata de ser aceptado socialmente o sencillamente crear nuestra república independiente de puertas para adentro. En este aspecto es prudente, antes de entregarse a las mieles de la irreverencia y la «mente abierta» comprender las razones por las cuales el poliamor puede ser una respuesta o una alternativa a nuestra búsqueda de la felicidad en términos de relaciones afectivas porque no son temas que se resuelven entre dos personas; como mínimo tres.

Ahora, como hombre voy a exponer tres aspectos interesantes de una relación poliamorosa que seguramente otros hombres podrían negar para no quedar como unos «garosos» jaja

En serio, no es fácil escribir sobre poliamor sin que suene que promuevo o quiero entrar en esa onda. De hecho si quisiera eso no estaría comentándolo públicamente porque alguna vez quisimos compartir nuestra experiencia personal viviendo en nuestra Tiny house y nos fue como al culo (las redes sociales están llenas de frustración y resentimiento).

En fin, aquí voy:


Como hombres ¿Nos parece fascinante una relación poliamorosa por el sexo?

Ooooobvio sí. Nuestro instinto y nuestras hormonas reaccionan de manera contundente a la oportunidad para reproducirnos -de eso no cabe duda- pero estamos hablando de una relación, no de un evento. Para tener eventos sexuales más allá de la pareja existe un mercado tan antiguo como el antiguo testamento y no hay que montarse en un video espiritual y hablar de «deconstrucción» y que «la monogamia no es natural» para justificar que nos gustaría tener algo con una mujer que no es nuestra pareja. Ya sea algo eventual o una relación paralela es otro tema muy diferente, que me lleva al siguiente punto:

Ninguna persona bajo ninguna circunstancia es o será un objeto al cual podamos o pretendamos acceder

Señores: Nos han educado mal por siglos. Yo no sé en qué momento se creó esa idea de que el hombre tiene acceso o derecho a tomar posesión sobre otras personas (aunque después de ver varias series de época en Netflix es fácil entender de dónde viene esta idea) pero no tiene sentido. No somos especiales, no somos «pequeños príncipes» como nuestras mamás de pronto nos hicieron creer ni mucho menos «merecemos» el amor de nadie por ser hombres.

Antes de fantasear con los placeres que incluye una relación poliamorosa piense que es un acuerdo bastante complejo entre varias personas para crear y mantener un formato de relación para el que no existe un manual, y que sus caprichos realmente no tienen ninguna validez si las demás personas no están de acuerdo.

Por más poder y recursos que tengamos los hombres solo somos un género dentro de una especie. No nos creamos superiores, somos iguales.

El poliamor en términos prácticos se trata de compartir un poco más allá de la amistad, pero puede también ser un asunto político, terapéutico y por lo general, caótico.

Alguna vez le comentaba a alguien que yo no juego videojuegos con cualquier persona, así como tampoco hago música o cocino con el primero que se aparezca porque me parece que hay cosas que hacen parte de nuestra intimidad y no me gusta compartirlas con alguien que no lo merezca. Imagino que en el poliamor sucede algo similar pero puede estar alimentado por otros principios.

Pensaría que una relación poliamorosa puede ser el inicio de una revolución para acabar con la «monogamia patriarcal blah blah…» o qué se yo, si la vida en pareja se vuelve una empresa tediosa, una relación poliamorosa suena como a vacaciones remuneradas.


En fin, el poliamor viene a ser una de esas cosas interesantes pero discutibles que en lo personal se van diluyendo entre otras prioridades de la vida cotidiana. Y chévere abordar estos temas sin pretenciones agradeciendo la vida que vamos construyendo, finalmente no hacen falta dos o más personas para revelar las respuestas que siempre han estado en nosotros mismos.