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La espiritualidad debería ser simple.  Y gratis.

En: La Guía

Hace días me puse a leer un caso que está rodando en Facebook de un tipo (creo que se llama Alberto Varela) que está en tremendo rollo porque tiene como una empresa que hace sesiones de Yagé y resulta que los Taitas (que son los gestores de estas prácticas) no lo habían autorizado para promover y realizar estas sesiones de exploración y conocimiento espiritual.  Cosa que me llamó la atención porque entiendo que el Yagé es una planta sagrada y compartirla requiere digamos, cierto «entrenamiento» para que cumpla su función en quienes la toman, ya que tiene cierto grado de toxicidad que mal dirigida puede causar resultados inesperados (aparte de una purgada la macha).

«De lo que me contaron no he aplicado nada pero a la vez he hecho mucho, pero precisamente por que lo hice. Y la verdad, gracias a Youtube.»
Me inquietó en efecto cómo de repente, un tema relacionado con la espiritualidad se convierte en un asunto casi político, y sin cuestionar las razones que tenga cada uno para aceptar o restringir el compañamiento espiritual de una sesión de Yagé, va a impactar inevitablemente en dinero que llega o que deja de llegar hacia una parte o la otra porque hasta donde sé, si uno quiere participar en una de estas ceremonias pues tiene que pagar.

Sobra decir que no soy religioso.  Y no porque no crea en nada sino porque las experiencias que he tenido no han sido satisactorias, en especial por una razón: siempre que llego a una iglesia, una conversación con un entusiasta de la realidad alternativa (de esa que incluye extraterrestres, frecuencias y personificaciones de la tierra y todo eso) o una reunión de Marketing Multinivel, lo primero que tratan de insinuar es que por alguna razón he estado viviendo y haciendo las cosas mal.  Como por qué carajos.

En fin, no me quiero meter con los principios de ningún gremio tampoco, ni ocioso que fuera. Sino que con el tiempo, y de tanto escuchar teorías, deidades y definiciones de nuestra posición como seres humanos en el universo empecé a notar que en algún momento estos conceptos se cruzan y se repiten, como si inevitablemente desembocaran en algo supremamente simple pero que si no se adorna con palabras raras como que no convence; y como tampoco tengo teorías ni he adquirido poderes de ningún tipo por vivir en el campo, le puedo compartir más bien 5 cosas que me llevan a pensar que la espiritualidad debería ser simple, y ante todo gratis:

    • 1. Porque es chévere saber lo que estoy comprando

Esto tiene más que ver con mi carrera, en la que sí hay una diferencia entre lo que se vende y lo que se compra. Siempre he pensado que al abordar temas tan delicados como nuestra supuesta misión en el mundo, o si tenemos que rendirle cuentas a X o Y entidad superior, es chévere entender lo fundamental e ir explorando a un ritmo propio, sino queda uno más loco que cuando se interesó por el tema. Alguna vez leí que los gatos son extraterrestres -lo cual tiene cierto sentido cuando uno aprende a conocerlos- y cuando me puse a «investigar» (si a eso se le llama a buscar videos en Youtube como un desoficiado), salió una señora diciendo que los gatos son regalos de nuestros hermanos mayores del planeta Nibiru y que tienen un microchip con el que reportan a ese planeta lo que sucede en la tierra; Y puede que sea cierto -quién soy yo para refutarlo- pero hey, toca digerir eso de a poquitos o toca tomarse un tiempo para al menos dejar de dar por sentada la realidad que conocemos a la fecha. Si a mí me dicen que para uno vivir tranquilo en este mundo necesita compasión y bondad o lo que sea bien, ya con eso me defiendo. Que me digan (y me cobren) para decirme que los planetas están obstaculizando el flujo de energía de mis chakras que no pude despertar en una vida anterior…amigo, o me hace un descuento o me da un par de años para entender todo eso que tengo por dentro y que me acaba de encontrar.

    • 2. Porque cada quien tiene su estilo

A mí me pueden decir que debo realizar X tarea para desarrollar mi espiritualidad, que debería tomar esto otro para activar la glándula que me permitirá despertar mis habilidades (ah bueno, parece que uno sí puede tener poderes al fin y al cabo); ¿y qué tal si me supo a mierda? es como cuando la gente viene a ver los Petroglifos que hay acá cerca y me dice «uy, ¿y qué tal que haya un Ovni allá dentro?». Claro, mi vida es de lo más de sabrosa hasta que me meto en una cueva que lleva cerrada cientos de años y me encuentro el bendito Ovni; seguro mi vida va a ser una delicia de ahí en adelante con cuanta gente no le interese que haya un Ovni en el patio de una casa encima de uno. Con Ovnis, con oro o con lo que sea, uno va descubriendo esas cosas a su modo y más en la práctica que en la teoría según he notado.

    • 3. La sabiduría está en todas partes, el sabio es usted.

Porque igual qué hace usted con un poco de teoría sin aplicar. Conozco muchas personas (por acá llegan bastantes) con una cantidad de teorías e ideas supremamente interesantes. Así por encima he aprendido de Biodinámica, de extraterrestres, de energía solar; pero no he visto el primer objeto raro en el cielo, terminé haciendo una huerta a ojo y aprendí de energía solar porque tenemos una planta fotovoltaica en la casa, como quien dice de lo que me contaron no he aplicado nada pero a la vez he hecho mucho, pero precisamente porque lo hice. Y la verdad, gracias a Youtube.

    • 4. Conocerse a sí mismo es incómodo

Será porque le venden a uno que al conocerse a sí mismo se vuelve uno una persona serena así de esas que emanan un aura de colores hermosos. Entre más tengo tiempo de conocerme me doy cuenta que por el contrario soy el mismo chino malgeniado y caprichoso que fui cuando me era permitido, porque era niño. Ya enfrentando esas características de nuevo como adulto es incomodísimo porque los afectados no me van a juzgar igual, y las consecuencias de cualquier pataleta son mucho mayores. Lo que pasa es que a uno le toca guardar muchas cosas de sí mismo cuando de eso depende que uno sea productivo (o sea en un ambiente laboral y social), pero al final llega uno a la casa y sigue siendo el de siempre. Hace poco me preguntaron -como esperando una respuesta trascendental- sobre qué me hizo tomar la decisión de cambiar de vida después de tener un panorama tan promisorio en el medio corporativo, y la respuesta que dí fue muy simple: Me costaba mucho mantener la persona que tenía que ser para ser productivo y competitivo en ese medio.

    • 5. Compartir sirve. Y mucho.

No sé si compartir haga parte de un camino espiritual (aunque tiene sentido) pero sí he encontrado cosas muy valiosas al hacerlo, en especial cosas que complementan y nutren mi postura frente a cualquier tema de estos. Creo que la gente al compartir se da cuenta que todo termina siendo mucho más simple y que en efecto, es tan evidente que cuesta reconocerlo. O a lo mejor será porque es más frecuente el ejercicio de adquirir cosas (o sea comparto pero si me paga) que compartirlas (como un intercambio mutuo de beneficios), de ahí que la espiritualidad debería ser gratuita. Igual hay que aprender a compartir para mantener un balance entre dar y recibir, sino se le recuestan. Porque nos volvimos muy torpes para compartir desde que aprendimos a comprar.

Ahora, si usted quiere aprender sobre emprendimiento e independencia laboral he diseñado tengo un curso de emprendimiento (para que vea que aprendí a compartir) donde usted básicamente paga por el «cómo se hace», mas el «porqué» de las cosas no tiene precio y está apoyado en la experiencia que tengo en el tema, tanto en el éxito como en el fracaso. Y para que se dé cuenta que la sabiduría es tan fácil de compartir y tan simple de entender le dejo esta frase, tan ridícula y a su vez tan coherente que le puedo estar quitando el puesto a Arjona:

«La vida es como Mario Kart«.

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