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La regla de 3 en supervivencia

En: Kambu

Este artículo forma parte de Kambu Supervivencia, un taller donde aprenderá lo esencial sobre Preparacionismo, Bushcraft y Supervivencia en medio del bosque.

La regla de 3 en supervivencia es diferente a la que usamos en matemáticas pero es esencial para los seres humanos saber de qué se trata y sobre todo cómo resolverla.

Me llamó la atención el tema por “El niño que domó el viento”, una película que salió en mis recomendados de Netflix y que no tiene nada que ver con el artículo excepto por la importancia del conocimiento, que fue lo que me hizo verla hasta el final.

La regla de 3 en supervivencia no es una ecuación, es básicamente una serie de datos que deberíamos conocer en detalle como seres humanos, ya que somos los directamente afectados

Un ser humano solo puede sobrevivir:

3 minutos

sin oxigeno

3 horas

sin refugio
(en condiciones extremas)

3 días

sin agua

3 semanas

sin comida


La regla de 3 en Supervivencia | Kambu Talleres - Aldeanos Digitales

Si se quedara sin agua y solo encuentra un charco en la carretera, ¿Tomaría de esa agua? Yo no, al menos no sin purificarla.

Lo cual puede parecer un dato “inútil” ya que pensamos que nunca estaremos en situaciones donde debamos aplicar de alguna manera esta regla de 3, sin embargo cuando leo las noticias sobre la situación de nuestros vecinos o las circunstancias en las cuales la familia de la película tuvo que sobrevivir y cambiar drásticamente su estilo de vida no se me hace tan remoto.

No es que sea poco probable que sucedan situaciones de emergencia alrededor nuestro, es que la dependencia de solucionar nuestro bienestar a través de cosas que compramos nos hace cada vez más frágiles, como si saliera de paseo y necesitara comprar papel higiénico pero no haya una tienda cerca.

En cambio las personas sienten que no pueden vivir más de 30 minutos sin tecnología

Algo que me ha inspirado a escribir recientemente es la tendencia (sobre todo de las personas menores de 30) a delegar una gran parte de sus habilidades y en algunos casos de su personalidad a la tecnología, dando como resultado una búsqueda constante por la popularidad y un aumento notable de la flojera. Con esto quiero decir que a la hora de salir a explorar y vivir aventuras fuera de la ciudad pareciera que el objetivo es tomarse buenas selfies “pero si hay que caminar mejor me la tomo en otro lado”.

Debo confesar que el gran reto de Kambu Talleres es garantizar una completa experiencia de aprendizaje al aire libre en un mercado donde el conocimiento es menos valioso que la popularidad, pero a su vez sé que quienes han vivido la experiencia en el bosque son conscientes de que la vida debe vivirse en el mundo real.

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