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Siecha y la estrategia de turismo responsable

En: Inspiración

El Valle de Siecha es un conjunto de maravillas naturales que vale la pena visitar pero la explotación turística puede hacer que usted como turista sea parte de un problema sin quererlo.

Y al igual que otras acciones minúsculas e «inocentes» que realizamos a diario, terminamos siendo responsables por el deterioro de muchos sistemas naturales sin saberlo ya que lo único que hicimos fue pagar una entrada o una noche de hospedaje, pero no conocemos la intervención ambiental que tuvo que hacerse para disfrutar de estas experiencias.

De hecho no debería importarnos ya que los dueños y entidades a cargo de cuidar lugares como Siecha y sus alrededores se encargan de garantizar que nuestra visita no represente un impacto ambiental considerable.

Lo cual es falso. Este es un tema largo, parcializado y delicado en el que no me voy a meter pero sí puedo decir (de acuerdo a las visitas y recorridos que hemos realizado en distintos puntos turísticos de la región) que el concepto de responsabilidad ambiental es difuso, en especial cuando hay un negocio de por medio.

No sé si llamarlo «eficiencia ambiental», «turismo responsable» o «ecoturismo consciente», al final es solo un nombre atractivo para efectos de marketing; lo que quiero plantear en esta artículo es la base de otro proyecto (como para variar) que estamos realizando con en el que buscamos demostrar que es posible vivir experiencias increíbles en medio de la naturaleza. No sobre ella.

«Se necesitan dos para bailar un tango»

El turismo como cualquier otro producto o servicio es una relación de oferta y demanda, es decir que ofrezco algo que a la gente le puede interesar, o que la gente está buscando algo que tengo o que puedo hacer. La diferencia con el turismo de naturaleza es que las personas queremos consumir literalmente el bosque, playa, páramo, etc. en bruto y para eso quienes ofrecen esta experiencia deben intervenir el espacio, creando senderos ecológicos, módulos de Glamping y baterías de baños para que básicamente podamos habitar por un par de noches un entorno donde no podríamos sobrevivir ni una noche si nos perdiéramos en el mismo lugar.

El problema es que estas intervenciones impactan en distintos grados el entorno y por lo general, son irreversibles

Que es donde encaja nuestra estrategia. Buscamos crear experiencias donde el entorno a visitar tenga una intervención mínima y quienes lo visitan vivan al máximo su estadía, lo cual se logra optimizando el nivel de responsabilidad, de los visitantes y de los encargados del lugar:

El turista responsable

  • Busca experiencias ambientalmente eficientes
  • Alojamientos y visitas en grupos pequeños, equipados con energía solar, baños secos en entornos poco intervenidos.

  • Se interesa por el conjunto por encima de los detalles
  • En la mayoría de los casos se ofrece avistamiento de aves y animales pero para atraerlos generan cambios radicales en su dieta que posteriormente los lleva a contraer enfermedades y morir. Ver una especia silvestre es inquietante, conocer su hogar es fascinante.

  • Está dispuesto a contribuir al mejoramiento del entorno
  • Recoger basura, sembrar árboles, no hacer ruido. Un visitante responsable es aquel que logra de alguna manera recuperar el daño que los irresponsables dejaron.

El operador turístico responsable

  • Crea experiencias sostenibles
  • Crean alojamientos que funcionan como adaptaciones del entorno, no como intervenciones. Utilizan energías alternativas, tratamiento de aguas residuales y construcciones con materiales locales, reduciendo los costos de mantenimiento.

  • Es consciente de la capacidad de carga del lugar
  • Reconocen la fragilidad del entorno y permiten visitas controladas y guiadas para grupos pequeños.

  • Conoce y enseña a los visitantes a identificar el entorno
  • Cada lugar cuenta con un tipo de flora y fauna específica que por lo general los visitantes desconocen. Compartir la información sobre el entorno permite a los visitantes comprender en qué punto de su experiencia están invadiendo o afectando el lugar por donde pasan.

Y para cerrar solo puedo decir que toda esta reflexión parte de varias frases y actitudes «de cajón» que giran en torno al tema del turismo, y pienso que ya no se trata de echar discursos aburridos sobre cuidar el planeta y todo eso sino de evolucionar en la creación de negocios turísticos con el fin de reducir nuestra ignorancia frente a la forma en que disfrutamos y conocemos este tipo de entornos naturales. Algo así como adquirir los argumentos necesarios para dejar de ser turistas de chancleta.

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