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Una Ley de protección animal contra la arrogancia

En: Opinión

La protección animal se convierte en un concepto abstracto cuando el supuesto espíritu animalista de una visitante se enamoró de una cachorrita que estaba en la finca, y por creer que la perrita estaba delgada y mal cuidada, se la llevó. Los dueños de la perrita (una niña campesina de 11 años y su familia) y nosotros salimos a buscarla en los alrededores, para que después de un par de semanas descubriéramos que se la habían robado.

Pero no vale la pena entrar en chismes detalles, ya que la recuperamos y todo volvió a la normalidad. Sin embargo nos hace pensar sobre qué tan conscientes somos acerca de la protección animal, o hasta dónde creemos estar ayudando cuando en la práctica, la estamos cagando.

La protección animal establece que los animales no son accesorios y mucho menos «cosas». Lo dicta el sentido común y para evitar malentendidos, lo dice la ley.

Hay cientos de leyes con las que no vamos a estar de acuerdo como colombianos, pero hay muchas otras que deberíamos aprovechar y promover. Una de estas es la Ley 1774 de 6 de enero de 2016 en la cual se establece que la protección animal es un deber que aplica para nosotros como dueños de animales y como colombianos al garantizar su cumplimiento.

Esto es lo que dice textualmente la Ley 1774 de protección animal:

ARTíCULO 1°. Objeto.

Los animales como seres sintientes no son cosas, recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos, por lo cual en la presente ley se tipifican como punibles algunas conductas relacionadas con el maltrato a los animales, y se establece un procedimiento sancionatorio de carácter policivo y judicial.

¿Puedo estar maltratando a mi mascota sin querer?

Aldeanos Digitales | Ley de protección animal en Colombia

Un cerdo amarrado en la calle da para pensar que podría ser una mascota, o que pronto va a ser sacrificado. El alcance de la ley de protección animal requiere un criterio ético.

Hay varios aspectos a considerar respecto a nuestra relación tradicional con los animales que podrían colocarnos en una situación incómoda frente a otras personas, considerando que los activistas son bastante incisivos en los detalles. Nuestra experiencia con los animales (tenemos 5 perros, 6 gatos y 2 ovejas) nos ha llevado a una conclusión tan sencilla y evidente que muchas veces no se ve, y es entender sus necesidades como especie y garantizar su bienestar de acuerdo a esas necesidades. Los perros por ejemplo son animales con una estructura social basada en el territorio, y es un factor determinante a la hora de decidir si podemos traer un nuevo perro a la manada; los gatos por su parte son muy independientes y más complicados en términos de territorio. Castigarlos por un comportamiento propio de su especie como si fueran humanos, lleva a un desequilibrio de comportamiento en el cual terminaremos amarrándolos o castigándolos sin ningún resultado, acciones que a los ojos de terceros se llaman maltrato.

Tratar a los animales como quisiéramos que nos traten a nosotros es un acto de compasión que nos caracteriza como humanos, y nos permite mitigar nuestra arrogancia.

Las razones detrás del maltrato animal vienen de muchas generaciones atrás, y en ocasiones es muy difícil convencer a una persona que no aprendió a respetar a los animales (o a cualquier especie que no sea humana o de su familia) de que los animales no son accesorios o herramientas de las que pueda prescindir en el momento en que dejen de ser útiles. Pero sí es posible cambiar la forma en que nos relacionamos con ellos si gradualmente cambiamos nuestro sentido de propiedad hacia los animales por un sentido de convivencia.

Los animales son tan nobles (o ingenuos) que nos acompañan incondicionalmente aún cuando no les ofrecemos el respeto y cariño que merecen, y si de pronto deciden seguir por su cuenta los amarramos porque deben obedecer.

Para hacer cumplir una ley hay que conocerla y eso se logra a través de la educación, precisamente para no tener que acudir a ella.

Las leyes se hicieron para cumplirlas en el caso en que las acciones de los integrantes de un grupo social atenten contra la integridad y el bienestar de los demás. La creación de una ley de protección animal evidencia que el nivel de maltrato ha llegado a tal grado que afecta negativamente la integridad de nuestra sociedad, pero castigar al delincuente «porque sí» no nos hace más justos, nos hace replicar el mismo castigo pero con otra víctima (así pensemos que se lo merece).

En caso que encuentre un caso de maltrato animal recomendamos lo siguiente:

  • Reúna evidencia. Lo más probable es que tenga su teléfono a la mano y puede tomar fotos y vídeos buenísimos que sean suficientes para documentar un caso de maltrato animal. No se vaya a poner de animalista y se robe el perro del vecino; eso no se llama protección animal, se llama robo y punto.
  • Haga la denuncia en los canales habilitados para tal fin. Usted puede denunciar estos casos a la línea 123, a la Polícía Ambiental al teléfono 8826115 o al correo electrónico mecal.ambiental@policia.gov.co. Recuerde que para que estas denuncias sean efectivas debe contar con suficiente evidencia porque deben recibir muchísimas denuncias que no necesariamente se consideran maltrato.
  • Piense estratégicamente. El objetivo por encima de castigar al responsable del maltrato es sacar al animal de esa situación cuanto antes, pero eso no le da derecho a tomar la justicia por su cuenta, ya sea robándose el animal o agrediendo a su dueño. Porque de nada sirve una ley de protección animal si usted o el dueño terminan en otro proceso legal por agresión o situaciones más graves.

En conclusión, la protección animal es un ejercicio que deberíamos realizar como seres humanos, ya que los animales no tienen forma de hacerlo valer por su cuenta. Es un ejercicio que requiere cabeza fría y estrategia para que surta efecto, ya que los casos de maltrato animal causan tanta indignación y rabia que nos impiden pensar en lo más importante, que es el bienestar inmediato de los animales.

El maltrato en todas sus formas es un acto de arrogancia que deberíamos eliminar de nuestra naturaleza humana.

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