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¿Qué tan preparado se siente para enfrentar la realidad?

En: La Guía

No creo que sea el único ni de los pocos que después de ver «The Matrix» o «Ghost in the Shell» se quedó rumiando en la cabeza la posibilidad de que las teorías que plantean puedan ser ciertas (esto de tener el cuerpo viviendo en una parte y la mente viviendo en una realidad virtual). De hecho, el motivo por el cual me gusta ver videos de conspiraciones y pendejadas raras en Youtube es porque veo que a muchos nos inquieta la idea de pensar que de alguna manera vivimos en el mundo «real» porque algo o alguien más nos induce a hacerlo, y que a lo mejor lo que sí es «de verdad verdad» no tiene nada que ver con lo que conocemos.

Y entre más termino viendo mugre en Internet más me convenzo de lo siguiente: Si fuera cierto, ¿cuál es el rollo? Porque claro, supongamos que usted o alguien descubre y demuestra que en efecto somos o fuimos extraterrestres, o que nos controlan la mente desde la Luna (hágame el favor). A partir de ese momento usted encontró la supuesta verdad, pero a su vez perdió la felicidad porque a alguien le ha de interesar que eso que usted descubrió no se sepa (sino sería información de acceso público en este momento) y hace algo al respecto, o usted dedica su vida a convencer al mundo entero que lo que usted dice es cierto (por cierto, si monta un canal de Youtube y se pone a hacer videos alrededor de su teoría le puede ir muy bien económicamente); o más bien deja la verdad o la mentira seguir su camino y se dedica a una actividad menos trascendental y más divertida como comerse una paleta, por ejemplo.

Lo digo porque parece a veces como que no importa qué tan cómoda, clara o ideal sea nuestra realidad, nunca va a ser suficiente. Como si esa capacidad de cuestionar constantemente lo que nos rodea fuera más bien un mal hábito de los seres humanos, que a pesar de llevarnos a este punto de «evolución» respecto a las demás especies (pfff!) nos condena a estar en un estado perpetuo de inconformidad.

Después de varios meses entendiendo cómo la realidad se moldea con base en nuestra intención y de adaptarse a los imprevistos que esto conlleva, y después de notar cómo nuestra perspectiva se amplía gradualmente en la medida que no dependemos de paredes para sentirnos «seguros» mientras nuestros pensamientos rebotan entre ellas y nos saturan de un miedo a todo, encontré un par de tips que le pueden servir cuando sienta que su realidad le sabe a mierda. Eso sí no son fáciles de aplicar, precisamente por lo sencillos que son. Ahí van:

Tómese un tiempito para reconocerse

Amigo lector, si usted no se reconoce en su totalidad (en especial sus defectos, que es lo más incómodo) puede intentar, pagar y adoptar cualquier corriente espiritual que a la final terminará yendo para donde le indiquen, no para donde usted realmente quiere. Nos han habituado a vivir en un mundo que no acepta defectos, pero que le vende soluciones para atenuarlos. Tómese un ratico en donde se sienta más cómodo y sin contarle a nadie excepto a usted mismo, reconozca sus miedos, su envidia, su inmadurez, su terquedad. Reconocerse en la práctica no le va a servir para nada porque usted siempre va a hacer las cosas basado en sus virtudes, con lo cual no se preocupe por saber si se comporta como un idiota ni nada eso porque esas virtudes pueden ser juzgadas como defectos por los demás. Eso es problema de ellos (los demás), pero al ser consciente de que algunas decisiones que toma pueden estar influenciadas por sus defectos le permitirán controlarlas mucho mejor y le permitirán convertir esos defectos en algo productivo. Para darle un ejemplo, la terquedad es juzgada como un defecto pero para ser emprendedor tiene que ser persistente para que su proyecto salga adelante; si fracasa la gente lo va a juzgar de terco y lo va a dejar de lado, pero si tiene éxito la misma gente va a decir que usted es un emprendedor y se van a acercar, pero como dije es problema de ellos.

Entrénese para aceptarse

Porque reconocerse y aceptarse son dos cosas muy diferentes; usted puede decir «sí, a veces soy como envidioso» o «es que cuando me emborracho digo siempre la verdad», pero cuando usted acepta esas condiciones como parte de su forma de ser es que se abren las oportunidades para hacer algo con eso. No me voy a poner a dar ejemplos de las cosas que se deban aceptar porque cada quien maneja sus virtudes y defectos como quiera, pero le puedo decir que mi interés por escribir parte precisamente de aceptar que todo esto de «romper el molde» me estaba volviendo un hippie-egoísta-mamerto, que viene a ser como este tipo que tiene que salir con alguna respuesta trascendental cada vez que le preguntan cualquier vaina, que no puede vivir de la misma forma que «el sistema», que se siente especial por saber de soluciones alternativas así no las ponga en práctica, y que las ideas solo son «cool» cuando se le ocurren a él. Créanme que no es fácil reconocer y aceptar este tipo de cosas, pero ha sido muy fácil convertir todos estos defectos (o características incómodas de mi personalidad) en algo productivo. Es por eso que ahora me dedico a compartir.

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