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Tengo Ansiedad

En: Opinión

No era raro que alguien al oír estas palabras, cualquier persona frunciera el seño, abriese los ojos e incluso entreabriera un poco la boca con asombro, algo de repulsión y si, miedo.

MIEDO- . Precisamente la ansiedad se alimenta del miedo, mi miedo, el tuyo. El de todos.

La ansiedad NO es un trastorno mental. Esa fue mi primera premisa a la cual me enfrenté cuando supe lo que padecía; es un estado, un espacio creado a pulso por ti mismo a lo largo de los años, cuando evades tu realidad y te fugas a tu mente generalmente para no sufrir, porque nos enseñaron que “no se llora”, “uno nunca debe rendirse”. Además no comes adecuadamente, poco te ejercitas.

Vives constantemente estresado, cansado guardando ira, frustración y dolor: Es como sí te tragaras a grandes sorbos una avena nauseabunda todos los días.

«Me obligó literalmente a desbaratarme para volver a inventar mis reglas, espacios, vacíos y sonidos»
Generalmente tus actitudes y humor son para darles gusto a los demás y te olvidas de tu esencia: esa magia genuina que gobierna todas tus actividades, relaciones y sueños. Duermes poco y trabajas en exceso. No sonríes, te deprimes y alejas de los demás. Aparecen sensaciones angustiantes, pensamientos negativos que se repiten a manera de película en tu mente obsesionándote, destruyendo poco a poco mundo interior. Eso me pasó a mí pero descuida, no fue fulminante, no me mató. Sigo aquí.


SÓLO fui “yo misma enviándome el mensaje más importante e impactante de todos los tiempos. Un mensaje fuerte, doloroso que de otra manera no hubiese podido escuchar”

Vivir con ansiedad ha sido una de las mejores cosas que me han sucedido, porque gracias a ella tuve que desplomarme al interior, percibirme por primera vez en mi vida como una mujer capaz de romper desde adentro su propia jaula y enfrentar uno a uno sus miedos. Me obligó literalmente a desbaratarme para volver a inventar mis reglas, espacios, vacíos y sonidos.

Puedo señalar sin equivocarme que a pesar de las lágrimas, recaídas y tiempos fuertes volver a encontrar mis colores ha sido maravilloso. Descubrir mis alcances y cómo a través de una sonrisa puede cambiarse radicalmente el camino, la vida. La ansiedad te obliga a depurar, a aprender sobre ti mismo: descubrirte como el mejor de los tesoros y a su vez, recomponer tu propio escenario, esta vez, sin miedo.

Allí, donde todo es permitido puedes sin temor romper esquemas, acercarte a lo simple, sonreírte, verte sin máscaras. Llorarte en todos los sentidos, hacerte duelo, sobretodo perdonarte y perdonar aquello que te dolió en el pasado. Aprender a vivir en el presente, sobrellevarte en los momentos de crisis (porque los hay); puesto que conoces de manera sistemática tus más terribles temores y porque a pesar de ellos, sigues viviendo. Respirando, creando. Ya sabes que sentirte angustiado, incluso si tienes un ataque de pánico, seguirás. Crecerás…

Ando comprendiendo el tesoro más valioso que poseo: mi imperfección que no es otra cosa que la belleza que deja entrever mi esencia: la sensación luminosa, verdadera y única de enfrentar los días.

¿Quieres que te cuente ahora sí cómo ha sido mi experiencia rompiendo el molde?

Sí deseas saber qué es la ansiedad, por qué llega a tu vida y cómo hacerla tu aliada ingresa a Desansiedad.

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