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Un viaje por el Caribe colombiano | Capítulo 1 : Barranquilla

En: Opinión

«En la foto una de las integrantes de la comparsa La Cumbiamba, Juanita quien hace 12 años ejerce en este carnaval, el noble oficio de danzar y llevar como insignia la sonrisa propia del barranquillero»

¡Ya era un hecho! el vuelo a Barranquilla estaba programado para el 21 de diciembre, sería nuestra primera navidad y año nuevo lejos de la familia, aún así, este viaje se convertiría en uno de las mejores recuerdos que queremos compartir, obviamente acompañado de algo de historia.

Estábamos próximos a celebrar el matrimonio de una amiga, razón por la que decidimos salir de nuestra casa en el campo cerca a Bogotá, para llegar casi a la punta norte del país en un avión. Desde el cielo un sinfín de montañas y vegetación que fueron transformándose hasta que el piloto anunció nuestra llegada a La Puerta de Oro de Colombia. Barranquilla, con más de 1´206.946 millones de habitantes (es la 4 ciudad más poblada de Colombia), nos recibió con una temperatura de más de 28ºC, en la temporada de verano la temperatura puede llegar a los 38ºc así que fuimos afortunados, la fortuna que traen los vientos alisios que por esta época pasan por la costa Caribe.

 

Barranquilla no fue fundada sino poblada, por lo que a diferencia de Cartagena o Santa Marta, conserva las costumbres y tradiciones autóctonas que se ven reflejadas en su gente, la música, la danza, el arte manual, ¡en todo! esta ciudad respira fiesta, vida, color y se ve reflejado hasta en el art street al caminar desprevenido por cualquier rincón de la ciudad.

 

El hombre Caimán

Art street | La leyenda de El hombre Caimán, popular en la Costa Caribe colombiana

 

Sin embargo por ser un puerto marítimo, villa de intercambio comercial y por estar justo en el centro de Santa Marta y Cartagena, la arenosa recibió gente de toda condición y orígenes por lo que esto también marcó su diversidad étnica y cultural. Caminando por El Prado, que es uno de los barrios tradicionales próximo a Barrio Abajo, nos encontramos con que la arquitectura de las casas es muy diferente a las ciudades colonizadas de Colombia, debido a esa mezcla cultural, el diseño arquitectónico va desde lo Republicano, hasta el Art Deco e incluso la influencia de los inmigrantes árabes se ve reflejada en estas construcciones.

 

Muestra de la arquitectura barranquillera

Barrio El Prado | La arquitectura barranquillera resulta muy diferente a otras en el país debido a la llegada de inmigrantes

 

En contraposición a la arquitectura tradicional, está el norte de la ciudad en donde se levantan grandes edificaciones modernas, que superan los 12 pisos. Nosotros estábamos justo ahí, en uno de esos nuevos edificios que son testigo del crecimiento de la ciudad. Desde el balcón podía verse a lo lejos brillar en la noche el pueblo de Galapa, uno de los municipios más antiguos del Atlántico.

 

Norte de Barranquilla

Atardecer desde el norte de Barranquilla

Empieza el «meke» en la arenosa

El «meke», una de las palabras más nombradas en nuestro viaje. Se la atribuyo a Juan, uno de los personajes bacanes y de alma barranquillera (nacido en Bogotá pero con padres costeños) de nuestra historia. Como lo dice Antonio Morales Rivera en su artículo Cruce de caminos «la capacidad de renovación del lenguaje, de las expresiones en general es consustancial al barranquillerismo». El meke es un término atribuido a la farra, a la fiesta, a la rumba al «golpetazo» refiriéndose a la onda que se siente como viento al usar un picó. Y es que el barranquillero lleva como bandera su alegría, un estado de rumba, fiesta, meke permanente, una alegría genuina.

 

Para entender bien este término hicimos una ardua investigación antes, durante y después de la boda de nuestros amigos 😉 La bienvenida de la tía, la llegada de los amigos del novio y la novia, las frías después de llegar de la playa, navidad, bueno finalmente la boda, y luego pre-carnaval!

 

El Carnaval de Barranquilla, que ya fue declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad, empieza oficialmente el 4 de febrero, sin embargo la gente se prepara para este evento durante todo el año, con lo cual tiene su versión precarnavalesca. Desde antes del 20 de enero empiezan a brotar en toda la ciudad sonidos de cumbia y bullerengue que colorean las calles y los rostros de la gente con esta fiesta «bacana».

 

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Carro decorado con una Marimonda, símbolo de Barranquilla y el Carnaval

 

La rueda de cumbia que se festeja dentro de las actividades del pre-carnaval, fue nuestro primer acercamiento a la vida de carnaval. Viernes en la noche, listos para salir y tomar un taxi que nos llevaría hasta Barrio Abajo, uno de los más antiguos de Barranquilla y en donde se ubica La Casa del Carnaval.

Al llegar las calles estaban llenas de gente y habían sido cerradas especialmente para este evento. En todo el centro de la calle los músicos se acomodaron en una plataforma improvisada y al rededor, haciendo una rueda, la gente no paraba de bailar y saltar en una especie de «pogo de cumbia». La flauta de millo, el llamador y la maraca fueron los protagonistas de esta avalancha de felicidad que ya por tradición se hace en la ciudad. Algunas mujeres llevaban su pollera para acompañar la danza, otras cargaban en su mano un velón blanco encendido al que la cera ya había trazado un camino en sus manos y brazos ¡y es que esa es la tradición! El hombre por su parte portaba el sombrero vueltiao con el que pretendía seducir en una danza lasciva a su pareja de la noche. La gente entraba y salía alimentando la vida de la rueda que nunca debe detenerse, sino hasta el final del evento.

 

Esa noche solo sería digna de terminar en La Troja, un lugar declarado Patrimonio Cultural de la ciudad. En esquina de la carrera 44 con calle 74 de la ciudad la gente mueve su cuerpo al ritmo de la salsa y el son, los andenes aledaños al bar son acordonados por personas de todas las edades que llegan a dejarse llevar por el frenesí de la música; intenso, sensual y caliente; hay quienes afirman que la capital de la salsa es Barranquilla más que la capital vallecaucana.

 

Días después estábamos listos para nuestro segundo evento del pre-carnaval. Las izada de bandera de una comparsa típica, La Comparsa Cumbiamba La Revoltosa. Durante esta época todas las comparsas tienen su propia izada de bandera en la que exhiben sus talentos, sus reinas y a la que asisten personajes emblemáticos como la Reina y El Rey Momo.

danza-las-farotasEn plena calle en Puerto Colombia, se escucha la nota alegre de una flauta de millo, los elaborados vestuarios que serán personajes en la comparsa brillan con la luz del atardecer. Entre las polleras, lentejuelas y sombreros, nos produjo especial curiosidad una danza conformada por hombres vistiendo atuendos de mujer, la danza de las Farotas. Juanita, quién lleva más de 12 años en la Comparsa Cumbiamba La Revoltosa , nos cuenta que la danza representa la estrategia que utilizaron los indígenas de Talaigua cerca a Mompox, vistiendo atuendos femeninos, para vengarse de los españoles que abusaban de sus mujeres. La danza se baila con un ritmo llamado Son de farotas que es guiado por compases como el perillero, minué, contradanza y baile indio, interpretado por un conjunto musical compuesto de una flauta de millo, tambor y la tambora de 2 parches. Particularmente esta danza es una especie de memoria histórica móvil que se transmite de generación en generación y que es difunde todos los años en el Carnaval.

 

 

 

 

 

 

Nuestra última izada de bandera la protagonizó la Comparsa La Puntica No ma’, que es una de las nuevas generaciones del carnaval y que está conformada por artistas divergentes y bohemios que para algunos puristas de la fiesta pagana son una especie de «oveja negra del carnaval»

 

Llegamos a una casa tradicional barranquillera en el Barrio El Prado que estaba en restauración. El patio principal era el escenario de un baile con electro – cumbia y champeta de músicos emblemáticos en este género como Pernett, Bomba Estéreo, Sidestepper. algunos de los asistentes portaban máscaras de animales, la reina de la comparsa, una mujer de cuerpo esbelto y voluptuoso, llevaba una regadera de jardín con la que regaba simbólicamente de amor a todos los participantes de la fiesta. Una reina excéntrica, digna de la Puntica Na ma’, que contoneó sus caderas por toda la casa, llevó a la pasarela a más de uno para incitarlo a bailar en un rito impostado por la sexualidad y quien animó toda la fiesta hasta el final. Entre luces de neón y un baile intenso acompañado de mujeres que parecían contorsionarse al bailar, terminó nuestro recorrido por este pre- Carnaval que nos dejó una alegría incontenible y desbordante en el cuerpo. Algún amigo Barranquillero nos dijo «el carnaval te saca el diablo» y bueno, si en esta fiesta pagana el diablo baila y goza libre de la «cumbiamba», creo firmemente que así es.

El viaje terminó, sin embargo queda esa sensación de estar en Barranquilla como abriendo un libro que en cada línea está lleno de colores, sabores, sonidos, gente empoderada de su bacanería, de tanta riqueza que no queda más que agradecer! Gracias a nuestros amigos Juan y Vivi, que después de este viaje son nuestra familia también.

Galería

 

 

 

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