Aldeanos Digitales - Vivir y trabajar fuera de la ciudad

Cosas buenas que se aprenden a las malas por vivir en el campo

En: La Guía

Vivir en el campo es una de las muchas formas de vivir y trabajar fuera de la ciudad, y de hecho no es la más cómoda ni la más romántica de todas. Sin embargo es común saber de amigos o ex-colegas de trabajo que deciden cambiar de estilo de vida e irse a vivir al campo, y más común todavía enterarse de que desistieron.

Y lo que dicen acerca de la naturaleza, producir su propia comida y vivir de la tierra es cierto. Pero es solo una pequeña parte de la aventura de vivir en el campo.

Muchos blogs hablan de las ventajas de vivir en el campo y «ser feliz» como si fuera el efecto inmediato de liberarse de la ciudad y el trabajo. Si usted cree que el campo es la respuesta a la felicidad, mejor ni empaque.

O puede empaparse un poco más del tema antes de tomar una decisión tan contundente porque existe el riesgo de no encontrar lo que estaba buscando entre el cielo estrellado y el bosque, y se devuelva.

Este pudo ser fácilmente nuestro caso ya que la mayor parte de cosas buenas que ahora disfrutamos las hemos aprendido a las malas. Estas son las cosas que se aprenden con cursos y postgrados, a nosotros nos salió gratis a punta de tiempo, remiendos y machucones:

Gastronomía: El arte de cocinar platos diferentes con los mismos ingredientes

Vivir en el campo - Gastronomía | Aldeanos Digitales

Sin restaurantes italianos y a 3km de la pizzería más cercana la solución fue aprender a hacer pizza.

Cocinar puede ser un poco intimidante cuando nunca lo hemos hecho, cuando no tenemos los ingredientes de la receta en Youtube o cuando los clientes se demoran en pagar (siendo este último caso el más frecuente). Todas estas situaciones se convirtieron para nosotros en oportunidades para crear nuevas recetas, y rara vez preparamos el mismo plato a pesar de tener los mismos ingredientes del día anterior.


Sembrar, prender fuego, hacer huecos

Pueden pasar años antes de que tenga una huerta productiva como esta.

Vivir en el campo no lo convierte en campesino de la noche a la mañana y menos cuando no le gusta, pero termina aprendiendo sobre la forma en que crecen las plantas y cuándo sembrarlas por el hecho de vivir en medio de ellas.

No hay que hacer un curso en Biodinámica ni aprender a leer el almanaque Bristol para hacer una huerta, pero sí establecer una relación de costo-beneficio para mantenerla ya que finalmente la huerta puede abastecer en gran parte sus necesidades alimenticias, pero requiere tiempo y dedicación que probablemente le va a restar gradualmente una vez se le pierda la primera cosecha.


Crear, construir, ejecutar

Aldeanos Digitales | viviendo en una Tiny House en Colombia

Tablas más, tablas menos, este fue el resultado de lo que teníamos en los planos en el mundo real. Aquí vivimos hace dos años.

Una cosa es «hablar mierda» y otra convertir una idea en realidad, la única diferencia es tener las herramientas, tiempo y ganas. Tras años de vivir en el campo lo aprendimos cuando tenemos lo necesario para desarrollar algún proyecto, los recursos a la mano y aún así no lo hemos hecho, con lo cual no queda otra que admitir que nos da pura y física pereza. Sin embargo tampoco tenemos afán y de 10 proyectos que diseñamos, más de la mitad existen hoy en día y los que faltan suelen ejecutarse en el momento menos pensado.


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